• Francisca Molina Herrador

Auditar una cadena de valor, a veces no es oro todo lo que reluce.



Desde hace décadas, las cadenas de suministro de las empresas mundiales suscitan numerosas y graves preocupaciones, desde cuestiones de derechos humanos hasta la falta de transparencia sobre el abastecimiento y otras cuestiones. En el sector de la joyería, los problemas han ido desde las prácticas mineras inseguras y el trabajo infantil hasta el lavado de dinero a través de las propias cadenas de suministro. En las Entidades Financieras que lavan su imagen en los medios de comunicacion, tienen clientes que trafican con armas, con personas o con acogiendose a la legislacion internacional son conscientes de un dinero negro que entra en sus cajas fuertes.


El aumento de los consumidores conscientes ha alterado la forma en que compiten las marcas, y las cadenas de suministro éticas se han convertido en una fuente de ventaja competitiva, ya que las marcas aprovechan las certificaciones de prestigio, como el estatus de B Corp, para alinearse estrechamente con los consumidores conscientes que valoran la sostenibilidad, la transparencia y la responsabilidad.


Pero no es oro todo lo que reluce.

¿Qué define una cadena de suministro ética y qué aspecto tiene en la práctica?


En pocas palabras, una cadena de suministro ética se centra en la necesidad de adoptar la responsabilidad social de las empresas y producir productos o servicios de forma que se trate a los trabajadores y al medio ambiente de forma ética.

En la práctica, esto significa tejer estos principios en el entramado de la empresa. Todos los que participan en el proceso de creación de los bellos productos de la empresa deben beneficiarse de la creación de valor y no sufrir ningún daño.

Como es lógico, para respetar estos principios, las cadenas de suministro éticas requieren mucha más vigilancia para su establecimiento y, sobre todo, para su supervisión (en comparación con las cadenas de suministro tradicionales).


1. Incorporar los equipos internos al taller

Las auditorías reciben críticas por ser engañosas y estar desconectadas de la verdadera responsabilidad. A menudo las auditorías no detectan acuerdos de subcontratación no autorizados, y la mayoría de las empresas auditoras no tienen poderes de investigación y tienen una capacidad limitada para verificar que la información que se les presenta sea verdadera y precisa.

En segundo lugar, los auditores suelen inspeccionar únicamente las áreas específicas que los proveedores deciden mostrarles y sólo pueden hablar con los empleados que ven por casualidad. Por tanto, cabe preguntarse: ¿Cuál es la verdadera situación? ¿Puede una marca vigilar realmente su cadena de suministro si se gestiona así? Yo creo que no, comenta Jerome Brustlein en GreenBiz.


Los/as Auditoras externas tenemos que tener claro que es necesario asegurarse de que se respetan los pasos correctos de producción y control de calidad, además de instruir al equipo cuando sea necesario y garantizar el cumplimiento del código de conducta de la empresa. Por supuesto, esto requiere una inversión mucho mayor por parte de la empresa, pero es fundamental para garantizar que los valores de la misma.


2. Implementar procedimientos estrictos de “Conoce a tu cliente”

Los procedimientos de conocimiento del cliente (KYC) son una función crítica para evaluar el riesgo del cliente y un requisito legal para cumplir con las leyes contra el lavado de dinero. Unos procedimientos CSC eficaces implican conocer la identidad de un cliente, los riesgos que plantea y su actividad financiera.

Los procedimientos de CSC fueron aplicados por primera vez por las instituciones financieras, pero desde entonces se han convertido en un componente básico de la práctica de la gestión ética de la cadena de suministro. El proceso difiere, obviamente, en función del sector, pero el marco básico del procedimiento KYC sigue siendo el mismo. Por lo tanto debemos:

  • Establecer un proceso obligatorio de identificación y verificación de un cliente/cliente/etc.

  • Asegurarte de conocer y comprender la estructura de propiedad de todos tus proveedores.

  • Validar la legitimidad de sus afirmaciones.

  • Verificar o detener la relación si no se cumplen las normas KYC.

3. Fija un código de conducta estricto que todos los vendedores deban cumplir

También es vital esperar que todos los proveedores cumplan, y en la medida de lo posible superen, todas las leyes y normativas vigentes en los países en los que opera su empresa.

Tener “los pies en el suelo” permitirá a tu empresa estar atenta a esto en todo momento, y animará a tus socios a ir más allá del cumplimiento legal y a acatar todas las normas internacionales y de marca pertinentes con un compromiso de mejora continua.


4. Cadena de suministro ética: Solicitar el estatus de BCorp Obviamente, la concesión de una certificación de este tipo tiene un notable prestigio; sin embargo, el propio proceso de solicitud tiene mucho valor. Como marca, obliga a la empresa a ponerse bajo el microscopio y a examinar sus procesos desde la perspectiva de un especialista externo. Solicitar (y obtener la aprobación) el estatus de BCorp realmente hace que los equipos piensen profundamente en lo que hacen y en cómo se pueden esforzar continuamente para mantener los valores de la certificación.